Top Ten 2019

Un año para perpetuar peligrosos cambios y tendencias que, desgraciadamente, están aquí para quedarse. Netflix es el más evidente. Si hasta ahora era tan sólo una plataforma televisiva, sus movimientos de los últimos tiempos sitúan sus garras en el mundo del cine al que ha accedido por la gatera y al que pretende en principio vampirizar y luego destruir, como prueba su cada vez más reducido catálogo de películas en su oferta exhibidora y su mono forma (narrativa, digital, impersonal, etcétera) cada vez más extendida. Yo también soy de los que piensa que un largometraje hecho en televisión, por y para una plataforma televisiva, por mucho dinero que se le eche encima y por mucho nombre que tenga quien lo dirija es un telefilme y todo lo demás es una cortina de humo que pretende distraer y confundir. En su búsqueda de prestigio, la plataforma ha conseguido primero colarse en la sección oficial del desnortado festival de Venecia (dispuesto, en su búsqueda de celebridad y resonancia mediática, a abrirle las puertas al que sea) y luego en los Oscars, cumpliendo el obligado trámite de conseguir que, aunque sea testimonialmente, algunos de sus telefilmes se estrenen durante una semana en algún cine de Los Angeles, que es el trámite obligado que la Academia exige para que hasta un hipopótamo con un ukelele pueda ser considerado un film y por lo tanto aspirante a ser nominado a los Oscars. Pero eso no cambia la esencia fundamental del asunto: sus largometrajes, tengan el dinero que tengan, se estrenen donde se estrenen, o se vean en una pantalla de cine, en una de ordenador, en una televisión o en un smartphone, son telefilmes, de lujo si quieren, pero telefilmes. El cine, por sus búsquedas, por enfrentar desafíos, por abismarse y estar dispuesto a perderse, por la amplitud de su mirada, por sus soledades y vagabundeos, por su uso del tiempo, por su narrativa, por su experimentación, etcétera, es otra cosa radicalmente distinta. Y que el chapucero cine mainstream norteamericano de los últimos años se parezca cada vez más a la (dicen que) ‘buena’ televisión actual tampoco cambia en nada el asunto. Por suerte, los que hasta el momento han cedido a esos cantos de sirena han sido o viejas glorias en el ocaso de sus carreras (Martin Scorsese) y/o en momentos de crisis (los hermanos Coen) o directores mediocres (Alfonso Cuarón, Paul Greengrass, Noah Baumbach, Steven Soderbergh, Fernando Meirelles). Confiemos en que la cosa siga así y ni las nuevas glorias ni los directores no mediocres se sientan tentados por la oferta del nuevo rico que aspira a comprar tu alma; pero permítanme que no sea demasiado optimista.

A diferencia de otras temporadas, casi todas las películas de este Top Ten tienen su justificación escrita de por qué están entre mis elegidas, bien en las páginas de este blog (los films de Almodóvar, Gray y Tarantino), bien en los enlaces que existen en otra entrada a mi cobertura del SEFF para Diario de Sevilla, donde doy cuenta de las cintas de Ferrara, Nicolau y Hogg; y mi caro colega Manuel J. Lombardo, con el que coincido plenamente en su valoración, de las de Lapid y Guerin. Sólo quedan sin reseñar la nueva obra maestra del portugués Pedro Costa; y la película de título tan divertido como genial de Robert D. Krzykowski (producción de 2018 pero estrenada en USA en febrero de este año), lo cual está muy bien para despertar en los curiosos las ganas de echarle un ojo.

Hay una ausencia importante en este Top Ten, aunque no es únicamente mía: First cow, la última película de Kelly Reichardt. Producida en 2019, se ha visto solamente en los festivales de Telluride y New York, pero aún no ha cruzado el charco ni ha tenido estreno en las salas de cine de su país de origen, donde lo hará el 6 de marzo, de ahí su ausencia en todas las listas, europeas y norteamericanas, de esta temporada; aunque no albergo la menor duda de que encontrará su hueco en las de la próxima.

Como podrán fácilmente imaginar, entre lo mucho —siempre demasiado— visto (todas esas pesadas y comodonas películas de consenso que copan los puestos altos de la mayoría de listas, de Film Comment a Sight & Sound), estas 10 películas no son lo único que me ha gustado de este 2019, hay algunas más, pero no muchas (las películas de Gianikian & Ricci Lucchi, Eloy Enciso, M. Night Shyamalan, Patricio Guzmán, Pietro Marcello, Brian De Palma, por ejemplo), y desde luego ninguna otra que me haya gustado a ese nivel. Esas diez reúnen honestidad y desafío, intimidad y revelación, son hijas de su tiempo, sin plegarse al dictado de las modas, y al mismo tiempo viven conectadas con la gran memoria del cinematógrafo sin imitar a nadie ni conformarse con ser tan sólo fotocopias miniaturizadas de sus ancestros.

1. Vitalina Varela (Pedro Costa, 2019)

1

2. Dolor y gloria (Pedro Almodóvar, 2019)

2

3. Synonymes (Nadav Lapid, 2019)

3

4. Ad Astra (James Gray, 2019)

7

5. Tommaso (Abel Ferrara, 2019)

4

6. Technoboss (João Nicolau, 2019)

5

7. De una isla (José Luis Guerin, 2019)

6

8. The Souvenir (Joanna Hogg, 2019)

THE SOUVENIR film still

9. Once upon a time… in Hollywood (Quentin Tarantino, 2019)

9

10. The Man who killed Hitler and then The Bigfoot (Robert D. Krzykowski, 2018)

10

Un comentario en “Top Ten 2019

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